Estos días pasados ha aparecido la noticia de un expediente sancionador a la empresa que explota la cantera de Sasiola (Zeleta, S.L., del grupo Amenabar). Esta cantera amenaza gravemente a la cueva prehistórica de Praileaitz, y está destruyendo su entorno.
El expediente lo promueve la Agencia del Agua del Gobierno Vasco, por incumplimiento de la Ley de Costas, a raíz de una denuncia presentada por la asociación Mutriku Natur Taldea. Además de la sanción penal o administrativa que pudiera corresponder, la empresa estaría obligada a "la restitución de las cosas y a la reposición de la zona afectada a su estado anterior, con la indemnización de daños irreparables y perjuicios causados".
Por el momento, la parte de la cantera que afecta a la cueva de Praileaitz continúa parada. Lo que me parece increíble es que un departamento completamente ajeno a la arqueología y la cultura (la Agencia del Agua) consiga lo que se hubiera esperado de la Consejería de Cultura, que no ha movido un dedo.
Puede verse la noticia en Diario Vasco, Noticias de Gipuzkoa, Gara y el blog de los Amigos de Praileaitz.
sábado 10 de mayo de 2008
Nueva tregua para Praileaitz
lunes 5 de mayo de 2008
La ley del más fuerte
Va uno caminando tranquilamente por la vía verde, con su familia y con unos amigos y sus hijos. Hace un día estupendo. Todos contentos y felices, pensando ya en almorzar.
De repente aparecen media docena de energúmenos en sendas BTTs, y nos sobrepasan a toda velocidad y casi rozándonos. Alguno nos dice, gritando, que nos apartemos.
Podía haber sido peor: dentro de un túnel (iban sin luces), o haberse llevado por delante a algún niño.
Las vías verdes en general (y la del Plazaola en particular) contemplan su disfrute en igualdad de condiciones por parte de peatones, ciclistas, caballerías y similares. Sin más. Se supone que se aplica el sentido común y el respeto mutuo. Nadie tiene prioridad sobre otros tipos de locomoción. Más aún: qué mejor lugar para aplicar el respeto al más débil.
Pues, no señor. La escena que he descrito antes es bastante más habitual de lo que se pudiera pensar. Muchos ciclistas piensan que una vía verde es un bidegorri para su uso casi exclusivo, y que los peatones son elementos espurios que no hacen más que estorbar. No me lo invento. Invito a quien lo desee a ir a comprobarlo cualquier fin de semana de buen tiempo.
Hay que decir también que la mayoría de los ciclistas tiene un comportamiento correcto: un amigo mío incluso farda de llevar timbre en la bici y tocarlo (¡!).