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martes, 30 de octubre de 2018

Localizado el «austarri» del sel de Belazarreta

Ha aparecido otra piedra más. Se trata del austarri o mojón centrical de un sel (terrenos circulares, con condiciones de explotación especiales, originarios de la edad media), y que se puede atribuir con seguridad al sel de Belazarreta, en la zona elduaindarra del valle del Leitzaran.

Se trata de un bloque prismático de piedra caliza, de casi un palmo de lado y unos 30 cm de altura visible, hincado en el suelo. En su cara superior pueden verse algunos de los ocho trazos característicos de un austarri, aunque bastante deteriorados. No presenta más inscripciones.


Es muy probable que la piedra no se encuentre en su posición original. Por un lado, la orografía del lugar en el que está colocada así parece indicarlo, pues en la zona hay pendientes bastante elevadas. Por otro lado la colocación de la piedra en el terreno no parece muy firme, como habría que esperar si fuese su ubicación original. Estos mojones han solido ser reutilizados para otros fines, lo que posiblemente sea el caso (hay otros mojones de hormigón próximos).

Después de años de patear esta zona, al final he conseguido localizar el mojón aprovechando la reciente apertura o limpieza de unas pistas madereras en la zona (que, por cierto, se han cargado las ruinas de una borda próxima).

lunes, 28 de diciembre de 2015

Urlio

Hace seis años, en unas notas sobre el sel de Urlio, os hablaba de la borda del mismo nombre, una construcción pastoril algo mayor que la típica borda ganadera, con una pequeña vivienda incorporada.

La borda de Urlio se sitúa en un bonito paraje, un hayedo de pocas hectáreas que sobresale entre los habituales pinares del valle del Leitzaran, especialmente en otoño y en invierno. Es un paseo muy recomendable.

Hace unos días he tenido la oportunidad de visitar de nuevo la borda, y comprobar su estado. El tejado ha empezado a derrumbarse por un par de sitios en su parte oriental, y como no es previsible que se vaya a reparar en pocos años se vendrá todo abajo y la borda quedará en ruina total.


Las puertas de acceso han sido forzadas y abiertas, por lo que ahora es posible (con el consiguiente riesgo por el estado del tejado) explorar su interior. Además de la cuadra, que ocupa unos dos tercios del ancho de la borda, tiene un par de dormitorios y una cocina que me ha impresionado: cocina “económica” (de leña y carbón) con caldera, agua fría y caliente, amplia fregadera, despensa… incluso luz eléctrica (al igual que en los dormitorios), cuya fuente ignoro. ¿Algún generador a gasolina?
El estado de la cocina no es sólo debido al tejado roto: el vandalismo gratuito se ha cebado con ella.

Me temo que la próxima vez que os hable de esta borda sea para contaros que ya está en las últimas.

Lamparita en un dormitorio

jueves, 30 de julio de 2015

El sel de Urdalekun: un mojón al oeste

Antiguamente las divisiones territoriales no funcionaban como ahora. Dentro de una economía en la que pesaba mucho el elemento pastoril había una figura que luego ha desaparecido: el sel. Sólo como curiosidad, en general adoptaban una forma circular, lo que hace hoy día muy llamativos los seles cuyo perímetro se ha conservado.

En el valle del Leitzaran hubo numerosos seles, al igual que en toda la geografía circundante, pero ha desaparecido la huella de casi todos. Uno de los raros ejemplares de mojón central que se ha conservado es el del sel de Urdalekun, en el término de Elduain.

Al oeste de este mojón hay otro, justo en lo que sería el límite teórico del sel. Lo más probable es que no tenga relación con él: es de arenisca mal labrada (en vez de caliza), su orientación… pero no deja de ser curiosa su presencia ahí. Por eso lo he recogido dentro del artículo sobre Urdalekun.

Por algún motivo este mojón se me había traspapelado sin publicarlo. Bueno, pues ahora le ha llegado su turno.

martes, 11 de agosto de 2009

Otro sel: el de Urlio

Siguiendo mis principios (o sea, la X y la A) continúo publicando artículos sobre seles del Leitzaran de los que no se conoce actualmente ninguno de sus mojones ni límites, ni es probable que se conozcan, por haber sido eliminados. Ya os hablé sobre esto en El misterio de los seles desaparecidos, y más exactamente en el último párrafo (el que no se lee nunca).

Esta vez le toca a un sel de curioso nombre: Urlio (antiguamente también Hurlio). Sabemos poquísimo sobre él, pero afortunadamente se ha conservado el topónimo.

En Urlio hay una borda para ganado que todavía se conserva bastante bien, aunque por poco tiempo (el tejado ya amenaza con algún derrumbamiento). Creo que se trata de una de las más "hermosas" del valle, pues tiene una planta que supera los cien metros cuadrados. Vamos, que podría anunciarse así en el periódico: "Borda de 100 m2 con tres habitaciones, cocina-salón-comedor, y amplia caballeriza de 60 m2". En serio, da mil vueltas a muchos pisitos. La pena es que literalmente está hecha una cuadra.

Si alguna vez pasáis por sus proximidades, visitadla.

lunes, 30 de marzo de 2009

El misterio de los seles desaparecidos

Hasta nosotros han llegado vestigios de una forma un tanto particular de dividir terrenos en el monte: los seles (sarobeak, saroiak, kortak en euskera). Los seles están relacionados con la regulación de los montes públicos para el pastoreo, ferrerías y otros usos. Tienen la singularidad de ser redondos, y estaban delimitados mediante un mojón central (austerritza) y varios periféricos.

El componente más característico que se conserva en muchos seles es el austerritza. Además del interés de la propia piedra (talla, elementos acompañantes, etc.) nos permiten situar el sel completo y localizar otras piezas (tales como mojones periféricos). Otro elemento que también se conserva muchas veces es el contorno aproximado, que puede rastrearse muchas veces por diferencias en la vegetación (e incluso por las divisiones parcelarias). El contorno también nos da la posición correcta del sel. Y por último nos queda la toponimia, mucho más imprecisa.

En zonas próximas al Leitzaran da envidia (de la verde) ver cómo en muchos seles se conservan tanto el mojón central como todo o parte del contorno. En el valle del Urumea se conocen unos cuantos casos, muy bien estudiados por Luis Mari Zaldua. También en zonas como Deba/Mutriku se conservan abundantes vestigios de seles (esta zona la documenta perfectamente Javi Castro).

Sin embargo, en el valle del Leizarán la situación es muy diferente. Conocemos por los documentos la existencia de más de cuarenta seles. Al día de hoy sólo hemos conseguido localizar dos seles con austerritza y perímetro conservados (Orenzun y Txertogi), un mojón central (Urdalekun) y el contorno de otro sel que no ofrece dudas, pero sin ningún mojón conservado (Ereñabe). Hay un mojón relacionado con uno de los seles de Argarate, pero no forma parte del propio sel. ES COMO SI LOS DEMÁS SELES HUBIESEN DESAPARECIDO MISTERIOSAMENTE.No es fácil hallar una explicación. Mi colaborador Javier Salbarredi opina que, al no estar ya en uso los seles como tales, fueron retirando sus mojones para evitar confusiones con nuevas delimitaciones y amojonamientos, especialmente durante el siglo XIX (separación de terrenos entre Berastegi y Elduain, y privatización de terrenos que habían pertenecido a las ferrerías municipales, entre otros). En todo caso, algún mojón (por ejemplo, el de Urdalekun) se salvó al ser utilizado para una demarcación posterior; incluso es probable que lo desplazasen desde su lugar original. Me parece una hipótesis muy probable. Sería interesante saber por qué se han conservado tantos seles en el Urumea, fronterizo con el Leitzaran.

En un principio, cuando empecé a recoger datos sobre estos seles, tenía la intención de irlos publicando individualmente a medida que tuviese la localización exacta de cada uno de ellos. Pero, en vista de los áridos resultados de tanto paseo entre zarzas y otros inconvenientes, he decidido publicar información de otros seles sin necesidad de conocer perfectamente su ubicación, contentándome con una aproximación razonable. He subido ya una página sobre el sel de Belazarreta, y pronto le seguirán Galoegi y algún otro. Es lo que hay.