lunes, 28 de diciembre de 2015

Urlio

Hace seis años, en unas notas sobre el sel de Urlio, os hablaba de la borda del mismo nombre, una construcción pastoril algo mayor que la típica borda ganadera, con una pequeña vivienda incorporada.

La borda de Urlio se sitúa en un bonito paraje, un hayedo de pocas hectáreas que sobresale entre los habituales pinares del valle del Leitzaran, especialmente en otoño y en invierno. Es un paseo muy recomendable.

Hace unos días he tenido la oportunidad de visitar de nuevo la borda, y comprobar su estado. El tejado ha empezado a derrumbarse por un par de sitios en su parte oriental, y como no es previsible que se vaya a reparar en pocos años se vendrá todo abajo y la borda quedará en ruina total.


Las puertas de acceso han sido forzadas y abiertas, por lo que ahora es posible (con el consiguiente riesgo por el estado del tejado) explorar su interior. Además de la cuadra, que ocupa unos dos tercios del ancho de la borda, tiene un par de dormitorios y una cocina que me ha impresionado: cocina “económica” (de leña y carbón) con caldera, agua fría y caliente, amplia fregadera, despensa… incluso luz eléctrica (al igual que en los dormitorios), cuya fuente ignoro. ¿Algún generador a gasolina?

El estado de la cocina no es sólo debido al tejado roto: el vandalismo gratuito se ha cebado con ella.

Me temo que la próxima vez que os hable de esta borda sea para contaros que ya está en las últimas.


Lamparita en un dormitorio

1 comentario:

eresfea dijo...

¡Ay...!
Voy a ser un iluso (porque tengo más de una ilusión..., je) y confiaré. Quizá en la entresaca de los buenos deseos de 2016 alguno salve algún rincón de tu Leizaran. Un abrazo.