lunes, 27 de abril de 2015

Las escorias de Larbarrain

El municipio guipuzcoano de Villabona llega por el este hasta el río Leitzaran, y durante un par de kilómetros la orilla izquierda de este río le pertenece. En tan corto espacio hubo dos ferrerías que trabajaron durante varios siglos: la de Amasaola y la de Larbarrain.

Esta última tuvo una vida efímera: poco más de cien años, desde finales del siglo XV a finales del XVI. Pese a ello aún se conservan un par de elementos que nos permiten saber exactamente dónde se encontraba: el trazado de su canal, que llevaba el agua para mover las ruedas hidráulicas, y escorias. Como en otras ferrerías, aquí también nos encontramos con el consabido escorial en forma de montículo.

Pero lo más destacable de Larbarrain se encuentra en la orilla del río, justo bajo el lugar en el que esuvo la ferrería: escoria que fue vertida en estado aún líquido, y que fluyó y se solidificó entre las piedras de la orilla del río (se conocía como "moco"). Es un tipo de escoria más pesado que el normal, con menos porosidad y con un contenido de hierro residual muy elevado. Son escorias similares a las procedentes de las haizeolas (primitivas ferrerías en las que todo el trabajo era manual), pero que también encontramos en las ferrerías hidráulicas como resultado de procesos de ajuste y puesta a punto de la ferrería. En Larbarrain esta escoria ocupa una zona de unos tres por seis metros.

Todavía no hay muchas zarzas en la zona, así que hace unos días aproveché para sacar unas fotos de las escorias; os dejo solo una, pues no es un tema muy fotogénico.

Muy cerca de este lugar había una zona apropiada para poner unas tiendas de campaña, en un lugar bonito y fresco a la orilla del río y con una fuentecita cercana. Esta zona era conocida como las campas de Bertxin. Ahora haya poca hierba y muchas piedras. También nos encontraremos muy cerca con las ruinas de una borda en la que se podía pernoctar, pero que se quemó.